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25 | 09 | 2018
MUERTE SUBITA EN DEPORTES VER Y LEER Imprimir

Muerte súbita en el deporte: los mayores de 35 corren más riesgos







El peligro de ataques cardiovasculares aumenta si llevan una vida sedentaria y empiezan a realizar ejercicio físico en forma abrupta. Aconsejan chequeos médicos para descartar enfermedades coronarias.


Los varones sedentarios que con 35 años o más empiezan a hacer deportes en forma abrupta, corren grandes riesgos de sufrir un ataque cardiovascular que les puede provocar la muerte súbita. Si fuman, padecen hipertensión y no lo saben, y tienen colesterol alto, el peligro aumenta considerablemente.

A estas conclusiones llegó la Fundación Cardiológica Argentina tras un análisis de las ponencias presentadas en el simposio "Muerte Súbita en el Deporte", que realizó el último jueves junto con especialistas de la Asociación del Fútbol Argentino.

La entidad que nuclea a los cardiólogos indicó que para evitar riesgos lo correcto es someterse a un control previo para estudiar si el corazón está sano.

El 90% de los casos de muerte súbita no son causados por el hecho de practicar un deporte, sino que son el resultado de una enfermedad coronaria preexistente que el ejercicio físico disparó. Al respecto, la doctora Patricia Sangenis sostuvo en el encuentro que "el deporte es salud si se realiza bajo determinadas condiciones y controles".

Según la FCA, los mayores de 35 podrían sufrir muerte súbita si tienen enfermedades arteriales coronarias no detectadas y no toman los debidos recaudos.

En cambio, en menores de 35, las causas de muerte más frecuentes relacionadas con la prácticas deportivas son las enfermedades cardíacas de origen congénito.

El 85% de los casos de muerte súbita en mayores de 35 se da en personas con enfermedad ateroesclerosa coronaria; el 7%, con un trastorno valvular; y el resto, con enfermedades no cardíacas (3%), arritmias (3%) y con miocardiopatía hipertrófica (2%).

Los especialistas destacaron la importancia de difundir las prácticas de resucitación cardiopulmonar. Y coincidieron en la necesidad de contar con desfibriladores en lugares públicos, como clubes, estadios, aeropuertos y hasta en centros comerciales.

Los controles individuales consisten en una buena historia clínica, una revisión de los posibles factores de riesgo, un electrocardiograma, una radiografía de tórax, una prueba de esfuerzo con capacidad funcional aeróbica y un ecocardiograma.

Con los resultados de estos estudios se puede recomendar un tipo y modalidad de deporte para cada situación y además se puede descartar alguna anomalía existente.

Las medidas de prevención aconsejables son tener el consentimiento previo de un médico y llevar una vida saludable: controlar la presión arterial, no fumar, conocer los valores del colesterol, hacer ejercicios periódicamente (ejemplo: 4 o 5 horas de caminatas semanales) y evitar las comidas con alto contenido de grasas.

Para iniciar una práctica deportiva de mayor intensidad, se recomienda no fumar ni 3 horas antes ni 3 horas después de la competencia, no hacer ejercicios luego de una ingesta, hidratarse antes, durante y después de la actividad realizada, efectuar un calentamiento previo al ejercicio, realizar una "vuelta al frío" tras la práctica deportiva, evitar realizar deportes ante enfermedades agudas o estados febriles.

El peligro de la muerte súbita en el deporte a veces está subestimado, a pesar de que en los últimos años hubo casos resonantes, como el del arquero de Independiente Lucas Molina, quien en noviembre de 2004 murió tras sufrir un paro cardíaco.